sábado, 12 de marzo de 2016

El consumo de carne cruda cambió la fisonomía de los primeros humanos


Cuando hace más de dos millones de años, los Homo erectus empezaron a comer carne cruda algunos de sus rasgos físicos se modificaron y adaptaron a los nuevos alimentos. Sus dientes se hicieron más pequeños, sus músculos para masticar se debilitaron y sus intestinos se acortaron. Según un nuevo estudio, el abandono del vegetarianismo y el uso de herramientas de piedra básicas para procesar la comida explican estos cambios evolutivos.

Al contrario de lo que pueda parecer, los productos vegetales que consumían los primeros homínidos eran más difíciles de masticar que la carne procesada. Según un estudio publicado en Nature, la disminución del tamaño de los dientes, de la fuerza de los músculos masticadores y del tamaño de los intestinos del Homo erectus no tendrían su origen en la cocina de los alimentos, sino en el abandono del vegetarianismo, para pasarse a una dieta con carne tratada por herramientas simples de piedra.
“Sabemos que hace 2,5 millones de años nuestros antepasados comían carne de forma regular. También que las herramientas de piedra más básicas se hicieron comunes hace 2,6 millones de años”, explica Daniel Lieberman, investigador de la Universidad de Harvard (EE UU) y autor del estudio.El equipo descubrió que masticar carne –en este caso, de cabra– habría sido más fácil para el Homo erectus que consumir vegetales como zanahorias o remolachas, consideradas parte de la alimentación de estos homínidos. Los científicos apuntan a que el abandono del vegetarianismo contribuyó a la evolución de su aparato masticador, que ya no necesitaba la misma energía para funcionar.
Según los resultados del trabajo, si la carne supusiera un tercio de la dieta, el número de masticaciones por año habría disminuido en un 17% y la fuerza requerida habría menguado en un 26%. Más tarde el hecho de cocinar y calentar los alimentos tuvo importantes beneficios, pero la carne cruda y el uso de herramientas ya transformaron el sistema intestinal humano más de un millón de años antes.“En la actualidad, nuestra dieta está determinada por la calidad de la misma y la forma de cocinar. Sin embargo, el cambio en la evolución humana proviene de mucho antes”, concluye el científico.

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